P(arámetro)s

Una búsqueda para pensar.

Me gusta pensar en función de semilla, ya sea porque en el diminuto elemento se encuentra todo el potencial no manifestado de un inmenso árbol, o por que el árbol tiene la facultad para concentrar todo su poder en una diminuta semilla para luego volver a manifestar su grandeza... y así, eternamente. Me pregunto: ¿La semilla manifestó al árbol o el árbol se concentró en la semilla? No lo sé.

Cuando buscamos nos alegramos de encontrar, pero como el universo es en constante movimiento, lo encontrado también en algún momento debió de iniciar su búsqueda, su estado de complacencia, de complemento que le convertiría en unidad, unidad que ya existía pero que en consciencia todavía no se había manifestado…

¿Sería posible entonces que la verdad es que nosotros fuimos los encontrados? Hay un punto en el dial del radio en que buscamos sintonizar  una emisora, un punto en que el buscador encuentra lo buscado, ¿o es la emisora quien encuentra un punto donde manifestarse?...

A veces se da el hecho, de que por mucho que caminemos y busquemos es posible que no encontremos, porque lo buscado nunca inició su viaje hacia nosotros, y estamos buscando lo que no es nuestro. También es posible que busquemos y al obnubilarnos con el brillo del mundo virtual pasemos por el lado de nuestro objetivo sin notarlo, o lo que es peor, verlo y no reconocerlo.

Cuando entendemos y aceptamos que el encuentro es en realidad en nuestra conciencia, realizamos que lo buscado 

nunca estuvo perdido, nunca ausente, fue solo un engaño del mundo virtual que nos llevó a buscar algo que siempre estuvo en nosotros.Que la semilla busca al árbol para manifestarse y que no es sino hasta que muere como simple semilla que logra verse en él, el gran árbol… tan ansiosamente buscado.

El momento mágico del encuentro se da cuando realizamos que al iniciar nuestra búsqueda, lo buscado también inició su camino al encuentro, hay un instante exquisito cuando podemos hacer conciencia de que el orden divino ya era establecido, y vivimos la unión de la recepción y trasmisión ya realizada. Un momento en el que la semilla se convierte en árbol, al tiempo que el árbol se convierte en semilla.

No hay principio ni fin, solo el bien absoluto y constante Dios manifestándose eternamente. 

Encontrémonos entonces en el bien Dios... porque si no lo sabes... Él ya comenzó nuestra búsqueda... Solo Dios... en el encuentro y en la búsqueda, en la semilla y el árbol.

Miguel Corales

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