Las Preocupaciones
del Hombre

  Los comentarios que se escuchan son: “estamos viviendo tiempos difíciles, situaciones que nos tiene muy preocupados”, Siempre habrá tiempos difíciles para aquellos que se sienten inseguros como hijos de Dios; ellos siempre encontrarán algo por que preocuparse: ya sea el mundo y sus cambios, la bolsa de valores, el futuro de los hijos, la salud de alguien, poco dinero, mucho dinero, al que tiene miedo de perder, el trabajo de mañana, etc. En fin nuestra vida pareciera basarse en vivir siempre preocupados por algo.
  Si no manifestamos preocupación, la gente puede pensar que somos indolentes, entonces... ahí vamos, a preocuparnos porque la gente piensa mal de nosotros.
 Jesús nos dijo: “No estéis en ansiosa inquietud... no podéis añadir un codo más a tu estatura... no os preocupéis por lo que vais a comer mañana; reparad en las aves y flores: ellos no siembran y se alimentan, las flores del campo no hilan y ni el rey Salomón se vistió como una de ellas. Si Dios alimenta, y a puesto tanta belleza en la hierba que mañana será echada al horno cuanto más por vosotros; hombres de poca fe”. 
La preocupación entonces es un signo de “poquísima fe” o de mucha fe en que las cosas no funcionarán. El preocuparnos denota la poca confianza que tenemos en nuestra relación con Dios, con Su creación. Pensamos que nuestra preocupación, es decir ocuparnos ansiosamente antes, puede solventar algo. La verdad solo Dios se pre-ocupo cuando manifestó Su creación. Quiere decir que ÉL se ocupó antes de que las cosas sucedieran y dio la provisión necesaria, y aun más para que todo sobreabundara.
 Cuando decimos que estamos preocupados enviamos una comunicación subconsciente a nuestros centros nerviosos poniéndolos tensos. La preocupación es solo un desgaste inútil de energía que obstaculiza el fluir del bien. 
  La preocupación es un parámetro creado por el hombre que obnubila y distorsiona nuestra percepción del aquí y el ahora. A nosotros nos corresponde entonces “Ocuparnos” si ocuparnos cuando sea el momento y no antes. Si piensas que va a llover y no tienes un paragua no te preocupes, ocúpate y encuentra uno. Podemos ocuparnos, preparamos; pero no nos preocupemos antes de la preparación; ya que la preocupación nos da un mensaje, ya sea directo o subliminal; de angustia, de inseguridad, de que las cosas no están bien. ¿Quién se preocupa por la salida del sol? Sabemos que es un hecho natural e infalible, pero, es común ver a un agricultor preocuparse porque no llueve, como si esto, que le puede provocar una úlcera estomacal pudiese acelerar la caída del agua.
  El secreto está en tan solo ocuparse en el momento preciso, actuar en función, preparar, hacer el trabajo que corresponde y en esa forma fluir en orden divino, siendo herramientas y canales del Señor. Podemos tener cosas pendientes. (A propósito, tengo algo muy importante que hacer mañana, lo anotaré en mi agenda y mañana me ocuparé del asunto). No te preocupes, tan solo ocúpate si es el momento, no antes. Vamos a diluir el agobiante parámetro de la preocupación. No pronuncias más esa palabra, tan solo ocúpate y fluye en Dios.

MiguelCorales