P(arametro)s

“Pero… ¿y si?”

La prosperidad siempre ha sido un anhelo de la humanidad. En algún momento de nuestra vida hemos sentido la necesidad de ser prósperos y dejar las carencias atrás, iniciar un nuevo ciclo con felicidad y prosperidad. Quizás uno de esos momentos lo hemos elegido al finalizar un año o un ciclo; y haciendo nuestras proyecciones y preceptos nos prometemos que ahora sí seremos prósperos y felices. “Pero”… hay un círculo vicioso que nos impide ser prósperos.

A veces sentimos que somos prósperos, “pero” no todo lo próspero que deseamos, y cuando esto sucede sentimos temor de que la pírrica prosperidad que nos acompaña nos abandone; viviendo en esa conciencia por supuesto que no podemos tener prosperidad.

Si no soy prospero es porque afirmo no tener nada o muy poco y tengo temor a perder lo poco que tengo, por lo tanto tengo poco... ¡porque considero que no soy próspero!. Lee Mateo 13:12. Aquí cabría acotar con el popular dicho ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? Esto podría venir de una cadena que nos ata al pasado; mis padres fueron pobres por lo tanto yo no puedo aspirar a nada más, o por el contrario mis padres fueron pobres y yo trabajaré muy duro para obtener lo que ellos no pudieron. Esto último sería la condición ideal para obtener la prosperidad si en realidad pudiéramos romper con el estigma de esa pobreza; cambiar nuestro estado de conciencia de temor y carencia, porque muy en el fondo o quizá en la superficie estará la sombra de la escasez; sombra esta que está acompañada de un temor condicional como el de: ¿y si no me alcanza el dinero?, ¿y si no consigo el trabajo?, o el consabido “pero”. ¡Todo está muy bien!... ¿pero y siii? Seguro que lo voy a lograr... ¿pero y siiii? 

El “pero y el y si” son los síntomas que amalgaman cada bloque del muro que no permitirá a la prosperidad manifestarse; el “¿pero y si?” constituirá entonces el parámetro que controla nuestra prosperidad. 

Habiendo un “pero” siempre habrá un obstáculo para no poder surgir, no importa cómo planeemos nuestra prosperidad, si va acompañada de un “pero” estará destinada al fracaso. Al apóstol Pedro le costó un chapuzón en el mar de Galilea cuando Jesús le invitó a caminar sobre las aguas, él, después de vencer el natural temor lo hizo, pero... por un segundo el miedo se apoderó de él y pensó: todo está bien, el Maestro me está guiando ¿pero y si me hundo? Su “pero y si” fue la respuesta a su pregunta y se sumergió. Todos conocemos la historia, mas no entendemos que al igual que Pedro; ante la duda solo tendremos dudosa prosperidad, a medias... a veces no y otras... tampoco.

Romper con el círculo vicioso, romper con el limitante parámetro del “pero y si” condicionales; y caminar sobre las aguas con la certeza de que es nuestro Padre creador quien nos sustenta, nos dará la clave para ser prósperos y obtener todo aquello que en bien deseemos. El poder absoluto radica en Dios, ahora bien si pensamos que el Creador no puede darnos la prometida prosperidad entonces sí podríamos agregar un pero, mas estoy seguro que todos sabemos que no es así, por lo tanto no habrá un solo pero como duda o como objeción en nuestra prosperidad, por que si lo hacemos estaríamos dudando del poder de Dios, “pero y si”... no hay pero que valga. El Padre nos ama y le plació darnos el reino. 

Miguel Corales




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