Orar con Sabiduría 

Cuando pedimos a Dios, lo hacemos de diferentes maneras: con humildad... con sentimiento... con lástima, porque no somos merecedores; buscamos de cualquier manera la forma de que Él nos oiga, que se apiade de nuestros dolores y necesidades. También son usuales las negociaciones: “Si me concedes esta petición o este milagro haré un sacrificio, te pagaré con una manda, te recompensaré, te ofrezco cosas como: no cortarle el pelo a mi hijo hasta que cumpla 12 años, no comer dulces por 6 meses, ir de rodillas a visitarte en la semana santa, etc.” Usamos las más variadas formas para llamar su atención. Pensamos a veces que está tan ocupado que debemos ofrecerle o hacer algo extraordinario porque de lo contrario no nos escuchará. 

Todo esto está bien si es nuestro estado de conciencia es que Dios está allá afuera, y que de verdad se ocupará de nosotros si se lo pedimos con insistencia. No quiero por ningún momento decir que los que están en fe y creen firmemente en esta manera de orar están equivocados, es más, creo que deben seguir orando como salga de su corazón; pero si sienten que sus oraciones no están siendo escuchadas o contestadas permítanme sugerirles el practicar las enseñanzas del Maestro Jesús: “Pedid y dad gracias como si ya se os hubiese dado y se os dará”, “Porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”, “No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis” ¿Qué nos está diciendo Jesús? : Primero, que Dios ya nos entregó todo lo necesario y en abundancia para que nuestra vida sea placentera en esta dimensión, que solo tenemos que dar gracias y recibirlo, segundo: que el Padre ya lo sabe, lo ha sabido siempre, que lo supo desde el principio de la creación y tomó previsión de ello, que está en nuestra conciencia el recibirlo y manifestarlo. (Por lo que el recordárselo es pensar que Dios tiene mala memoria) Jesús también nos enseña a orar al legarnos el Padre Nuestro, donde nos entrega una serie de afirmaciones, donde debemos afirmar con convicción, con fe. 
En la Afirmación está el secreto de la oración contestada. Cuando afirmamos estamos reconociendo, y nuestra conciencia se adecua a este hecho aceptándolo como tal. 
​Cuando pedimos algo entonces lo debemos hacer en forma afirmativa, reconociendo que ya nos fue dado, y se nos dará, porque en el no tiempo, no espacio, ya fue entregado.

Ahora bien, aquí hay una situación interesante: cuando pedimos algo lo primero que estamos reconociendo es la carencia, es decir en conciencia creemos que no lo tenemos, no estamos reconociendo que Dios ya no lo entregó y que está en nuestras manos el apropiarnos de ello. Estamos afirmando inconscientemente que no lo tenemos, es por eso que aun afirmando una petición, sigue oculto en nuestra conciencia la sensación de carencia, por lo tanto lo que obtenemos es eso, solo carencia. 
¿Cómo resolverlo?... No pidamos, reconozcamos solo el Poder-Dios, hagamos conciencia de que al Padre le plació darnos el reino, demos gracias por todas las cosas que ya nos entregó, amémosle por darnos tanto y en abundancia, reconozcamos su creación perfecta, permanezcamos en Él, en la conciencia de unión. No nos cansemos de dar gracias...gracias...gracias Padre por todo el bien que preparó especialmente para cada uno de tus hijos desde el principio de la creación, demos gracias por que ya lo recibimos, porque ya está ahí y se manifestará.


miguelcorales60@yahoo.com

Unity Latinoamericano
 Cristianismo Progresivo