La liberación, al saber decir... ¡No!


Las circunstancias de la vida nos llevan muchas veces a aceptar algo que no deseamos, a vivir una situación en la que de buena gana diríamos... ¡NO!... no quiero ésto o aquello. Pero... decimos que sí y al hacerlo sentimos cómo nuestro cuerpo se está revelando a la decisión tomada. A veces no sabemos cómo nos involucramos, o en qué momento de debilidad o presión dijimos que sí. Es posible que se requiera más valor para decir... ¡NO! que para  aceptar lo que no queremos.
 
Cuando decimos ¡sí! en contra de nuestros principios, nos estamos atando de tal forma, que más temprano que tarde estaremos arrepentidos de la decisión tomada. Si no estamos de acuerdo y nó nos atrevemos a decir que no, estaremos conjugando una conciencia en la que nuestros parámetros se estrecharán a tal punto que no podremos movernos. En el momento que aceptamos algo en contra de lo que en realidad deseamos, nos estamos atando con cadenas de oro o de hierro pero al fin cadenas; por el contrario, cuando decimos! Nó! cuando algo no comulga con nuestra conciencia, estamos comprando liberación; es posible que estemos hiriendo a alguien, mas al final, esa persona va a agradecer nuestra sinceridad.
 
Al aceptar algo que está en contra de lo que realmente queremos, nos estamos adjudicando una presión que nos impedirá fluir, mas, si nos negamos a ello, valientemente, nos libera del compromiso de actuar en una obra que no queremos protagonizar. El claudicar con un sí; es como querer caminar por una calle que se va angostando cada vez más hasta dejarnos atrapados e inmóviles. Es posible que aún estemos a tiempo de rectificar y decir “NÓ” y sentir cómo las paredes se rompen al ser fieles a nosotros mismos, sentir la liberación de ser auténtico. Romper con las ataduras que nos están llevando a vivir como esclavos en una causa que no está en lineamiento  con 

nuestra conciencia, es nacer de nuevo, darnos una nueva oportunidad de vivir.

Hay expertos en manipulación que siempre consiguen un “sí” en contra de los principios de quien sea. No caigamos en sus redes, no vendas tu alma, tus principios, tus anhelos, no hipoteques tu felicidad.

Otras veces decimos sí, aceptando una derrota porque no nos sentimos capaces de luchar por lo que es nuestro. No aceptemos etiquetas como: Tu no sirves para eso, ya tu tiempo pasó, hay muchos mejores que tu. No, no y no; absolutamente no. Digamos “no” y no aceptemos una derrota. No a todo lo que es injusto e incorrecto, a lo que atente con nuestra identidad. Solo dí “NO”. ¿Cuándo decirlo? tu conciencia lo sabe, si tienes duda pregúntate: ¿Qué habría hecho Jesús en este caso?

Si no quieres; dí que “NO” por principio, por integridad, por salud, por la vida, dí que no si no está en tu convicción. Rompe con los parámetros que como grilletes te quieren aplicar. Aprende a decir “NO a lo que no es tu norte ni tu amor.

El decir “NO” aunque es una negación y por ende pareciera algo negativo, cuando es bien aplicado; es la liberación. Rompe el parámetro, libérate y dí que “NO”.

Miguel Corales
Unity Latinoamericano