Se dice que estamos viviendo tiempos difíciles; situaciones que nos tienen preocupados... aunque siempre hay algo por que preocuparse: ya sea en el mundo y sus cambios, la bolsa de valores, el futuro de nuestros hijos, la salud de alguien, el trabajo de mañana, etc. En fin, nuestra vida pareciera que se basara en vivir preocupados siempre por algo.
Si dejamos de manifestar preocupación, la gente suele extrañarse y hasta puede pensar que somos indolentes; entonces... ahí vamos, otra vez a preocuparnos, o a hacer que nos preocupamos para que los demás no nos vean como seres raros.
Jesús fue enfático al decir: “No estéis inquietos... no podéis añadir un codo más a tu estatura... no os preocupéis por lo que vais a comer mañana; reparad en las aves y flores, ellas no siembran y se alimentan, las flores del campo no hilan y ni el rey Salomón se vistió como una de ellas".
Pensemos entonces que si Dios alimenta, y ha puesto tanta belleza en la hierba que mañana será echada al horno cuanto mas hara por nosotros; hombres depoquísima fe.
La preocupación es entonces un signo de “poquísima fe”. El preocuparnos denota la poca confianza que tenemos en la creación de Dios. Pensamos que nuestra preocupación, es decir ocuparnos antes, puede solucionar algo.
La verdad solo Dios se pre-ocupo cuando manifestó al mundo. Quiere decir que Él se ocupó antes de que las cosas sucedieran y dio la provisión necesaria y aun más para que todo sobreabundara.
La preocupación es solo un desgaste inútil de energía que obstaculiza el fluir del bien. Es un parámetro que obstaculiza nuestra visión del aquí y el ahora. A nosotros nos corresponde entonces “Ocuparnos” sí ocuparnos cuando sea el momento y no antes. ¿Si debemos prepararnos? nos preparamos, pero no nos preocupemos antes. ¿Quién se preocupa por la salida del sol? El ocuparse en el momento preciso es actuar en orden divino y ser herramientas y canales del Señor.
No te preocupes... tan solo ocúpate si es el momento, no antes. Diluye el agobiante parámetro de la preocupación. No pronuncies más esa palabra y deja a Dios Actuar.
Miguel Corales