Las Hebras de Plata

Cuando llega el tiempo en el que comienza a cambiar el color de nuestros cabellos, se manifiestan grandes cambios en nuestras vidas, mas, nos negamos a aceptar esta hermosa edad pensando en lo que antes podíamos  hacer y ahora no podemos. Sentimos que son muchas las puertas que se nos comienzan a cerrar y en medio de la confusión producida por la evolución no atinamos a ver las otras tantas que se nos abren. Llega el momento en el  quizás nos hacemos un poco alquimistas y así como la metamorfosis del color se gesta en nuestros cabellos, con las experiencias adquiridas comenzamos a transmutar los pensamientos; nuestro cerebro se niega a almacenar nueva información y al tiempo que nos volvemos más pensativos, analíticos y hasta un poco filósofos, despertamos a una nueva conciencia donde vemos aristas que antes eran desapercibidas; pero también a su vez, nuevos temores se apoderan de nuestra psiquis: temores al cambio, a soltar los antiguos conceptos, temor a renovarnos, a aceptar los nuevos estados de consciencia; es un nuevo amanecer al que no queremos entrar y estamos temerosos de no poder continuar.

En este momento me gustaría traer a colación uno de ellos, quizás porque en alguna forma nos atañe a la mayoría de los poseedores de las hebras de plata. Estoy hablando del estado de consciencia de no querer aceptar la ayuda de nuestros hijos. Con el tiempo fuimos nosotros los que veíamos por ellos, mas ahora, nos queremos sentir avergonzados al recibir su protección.

Quizás porque al ser los proveedores no queremos reconocer que ha llegado el momento de recibir, de descansar, de disfrutar y sin remordimientos permitir que otros velen por nosotros. Son innumerables las razones que podríamos esgrimir, y desechando el poder de transmutar pensamientos nos negamos a aceptar este tópico como una alternativa de pensamiento o discusión, y apesadumbrados nos encerramos a pensar que antes teníamos mucho para dar y ahora no.

Los cambios son ley de vida, debemos dejar cosas atrás para recoger las nuevas, las que son diferentes, pero  nuestro apego por las conductas aprendidas  y lo conocido nos hacen difícil la tarea de avanzar en nuestro camino de crecimiento. Jesús lo expresó magistralmente cuando dijo: "De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras." Juan 21:18.

Es ley de vida el dar y recibir, y al dejar que nuestros hijos nos ciñan les estamos dando la oportunidad de aprender que en un momento de sus vidas, cuando las hebras de plata cubran sus cabezas, serán ellos, quienes llenos de orgullo y gozo dejarán que sean sus hijos, nuestros nietos quienes velen por ellos. No seamos egoístas y permitamos que nos cobijen, que nos mantengan, que nos provean, que nos ciñan, al hacerlo estaremos  cumpliendo con una de las partes más hermosas de la ley de la vida, dejemos que todos puedan ser un poco Dios y que puedan entregar también una parte de lo que recibieron durante sus vida. A veces es más facial aprender y practicar el dar, pero es cuesta arriba el saber recibir. Pensemos que al recibir estamos dando a otros la misma oportunidad que nos dieron cuando quisimos dar. Hay una película que les recomiendo ver " Pay it Forward", en español, "Cadena de Favores " en ella la ley de dar y recibir es el tema principal.

Es ley de vida y tenemos que dar la oportunidad a otros el sentir el gozo de dar, de sentir esa misma sensación de amor, de ser un poco como Dios que entrega a sus hijos sin esperar nada a cambio. Sintamos el placer y el orgullo de saber que nuestros hijos también son canales del Padre y que  son capaces de velar por nosotros.
"Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste" Isaías 45:5

Todos ceñiremos a otros y también seremos ceñidos, mas tengamos presente que siempre  es y será Dios actuando en nosotros, ¿Ceñiste?... déjate ceñir, ¿no tuviste la oportunidad de velar por tus hijos? no importa, no le niegues a ellos ese derecho. deja que ellos lo hagan.
Si las hebras plata están apareciendo en tu cabeza, prepárate, que grandes y hermosos cambios se están gestando en tu vida, es ley de vida y Dios está a cargo. 

Miguel Corales
Unity latnoamericano

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