P(arámetro)s
La Fidelidad

Fidelidad, lealtad, entrega, honestidad, esto lo asociamos comúnmente a la pareja, pero más que la fidelidad creo que en si lo que reclamamos es pertenencia, el derecho a la propiedad y que esta sea solamente mía; en pensamiento, comportamiento y fiel en todo sentido. ¿Un sentimiento de egoísmo? ¿Quizás de inseguridad?

El sentirnos propietarios es uno de los exabruptos más grandes del que podemos ufanarnos. No veo en Génesis que Dios diga que todo lo creado le pertenece, y... ¿si Él no reclama pertenencia? Entonces... ¿de donde nosotros pretendemos ser dueños de alguien o de algo?

La fidelidad atañe a todo en el ser humano, queremos que todo y todos nos sean fieles; a lo que queremos, a los que nos prometen, a los principios preestablecidos, a las leyes del hombre etc. Por otra parte también ofrecemos fidelidad a otros, por lo que recibimos y que por reciprocidad les debemos. En otras palabras ser fieles a todo lo que deseemos y pensemos que deba incluirse en intercambio. Fidelidad dada y exigida, fidelidad externa que va y viene. Creo que este es un parámetro muy estrecho.

¿Qué hay de la fidelidad a nosotros mismos? ¿Cuántas veces por ser fieles a otros no lo somos con lo que comulgamos?

Bajo este punto de vista la fidelidad debería comenzar por casa. Ser fieles a nosotros mismos, respetar nuestros principios y creencias, no ser fieles a algo o alguien por el qué dirán, haciéndolo en contra de nuestra propia fidelidad. El que seamos fieles a nuestra verdadera identidad, a nuestro principio de creación, a Dios, al amor y a todo aquello que realmente somos; es la llave para luego poder ser fieles a otros. 
Sentirnos orgullosos de ser hijos de Dios y ser fieles a ello, nos da el arma para que nadie nos ponga a un lado por estar defendiendo lo que realmente creemos, pensamos y somos. Ser fieles conlleva respeto; toda persona admira a quien es fiel a sus principios. El ser veletas no nos da la fuerza para ser y realizar lo que realmente somos.

El ser fiel a otras cosas o personas tiene un valor, pero es algo triste si con ello pisoteamos nuestra integridad. En la medida que reconozcamos nuestros valores, los respetemos y caminemos de acuerdo a ellos, estaremos dando el primer paso a la fidelidad, no importa si en lo que creemos no es del agrado de otros, o si vamos en contra de una corriente en especial, lo importante es ser fieles a nuestro crecimiento; podría verse equivocado para otros, pero es el derrotero que hemos escogido y es el que nos guía si lo vivimos sinceramente.

Seamos fieles a nosotros mismos, seamos auténticos, mas, si luego nuestros parámetros cambian, pues seremos fieles a la nueva consciencia. No nos estancamos por ser fieles, por el contrario, crecemos y al hacerlo nos abrimos a nuevos horizontes de fidelidad.

Jesús fue fiel a lo que creía, a lo que sabía... era la Verdad y su fidelidad le llevó a padecer el calvario y la cruz, no obstante trascendió a ellos y triunfante abrió los parámetros para si mismo y para la humanidad. Recordemos cuando dijo: “Buscad y encontrareis, preguntad y se os dirá”… Diríamos: Estad atentos y abríos a nuevos parámetros.

 Miguel Corales