“La felicidad”


Había un niño que gustaba de pegarse con un palo en la cabeza, en el momento que lo hacia, alguien le vio, y de inmediato le conminó a dejar de hacerlo, al tiempo que le preguntaba: ¿niño por qué haces eso? A lo que él con cándida sonrisa contestó; es que cuando dejo de hacerlo siento muy rico, y me siento muy feliz.

Esto podría sonar gracioso, sino fuese patético. ¿Será posible que sin querer busquemos en cierta forma el dolor para luego sentirnos felices? Cuando era más joven (de lo que soy ahora) había llegado a la conclusión de que la felicidad no existía, que la constante era el dolor, que la tan cacareada felicidad era solo el cese momentáneo del dolor, y para probarlo afirmaba el hecho de ponerse unos zapatos apretados; la felicidad que se producía al sacárselos solo podía sentirse si te ponías unos zapatos apretados y mientras más apretados mayor sería la felicidad obtenida. Creo que un pensamiento de ese calibre, con bases muy superficiales no era otra cosa sino el resultado de la juventud que se revelaba ante las injusticias del mundo virtual.

Mas, pensando bien, y aunque ese paradigma sea falso, no es mentira que buscamos la felicidad en los sufrimientos, tanto en el mundo circundante como en el interno; o a caso no nos ocupamos en indagar todo sobre cualquier noticia fatal que se produzca, o a caso no invertimos tiempo en enterarnos de las calamidades que aquejan a nuestros vecinos, o a caso, no vemos novelas, películas, donde los malos hacen sufrir a los buenos, y no nos perdemos ni un capítulo por que sabemos que al final seremos felices cuando los buenos ganen y sean compensados? Lo más cruel de esto es que sin darnos cuenta, encontramos que mientras más estamos embebidos en la trama, también podemos ser felices con el sufrimiento, y si no es así, ¿por qué seguimos viendo y viviendo con lagrimas en las mejillas la truculencia de una historia que nos realimenta? ¿Será que sin darnos cuenta estamos proyectando una forma artificial de felicidad; que es la misma nuestra? 

Como diría una amiga mía: “no se, no se, no se”, mas, de algo sí estoy seguro; Dios en su inconmensurable Amor y  Misericordia no planeo la felicidad en base al dolor o al sufrimiento. La felicidad es un resultado del amor, y a veces del querer. 


El amor, produce más amor, produce paz, seguridad, abundancia, entrega, plenitud del ser. Es indudable que el vivir conscientemente en ese mar de dicha nos producirá felicidad.

 La felicidad es el estado de conciencia donde realizamos el Bien absoluto que es Dios, donde realizamos que el bien absoluto de Su creación  "Es", y está por encima de cualquier virtualidad que podamos crear. La felicidad verdadera no puede nacer de una desgracia, la felicidad nace del amor, de Dios, la felicidad es la constante, es y esta en toda la creación. Solo debemos abrir nuestros ojos para ver, cerrarlos luego y sentir a Dios, abrir nuestras bocas para hablar, callar luego y escuchar a Dios. La felicidad es inherente a cada ser, busquémosla en nosotros, encontrémosla en Dios y seremos felices, de primera mano, de la fuente original, de donde solo puede nacer el bien, el amor y por ende la felicidad.
La felicidad está supeditada a lo que somos y podemos entregar, y no al querer y lo que podamos recibir, porque aunque nos sintamos felices al recibir, esto es efímero, si esperamos a ser felices con lo que el mundo nos pueda dar, estaremos pendiendo de un hilo, un  hilo que cualquiera podría cortar. La felicidad se genera en el corazón y se entrega, no se espera a que se nos de, la felicidad, ya es una condición absoluta de todo hijo de Dios. 

Intentemos entregar sonrisas, paz, amor; todo aquello que es bien en nosotros, intentemos saludar al mundo viendo en nosotros y en todos  la creación perfecta de Dios. Cada vez que lo hagamos podremos realizar como el universo refleja nuestra imagen de felicidad y se alegra al vernos manifestar el amor de Dios. Seamos felices, despertemos a esa conciencia y comencemos a vivir en armonía, felices por el simple hecho de ser hijos de un Padre que le plació darnos Su reino ¿Qué es la felicidad?... pues Dios es “la felicidad”.

Miguel Corales

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