Especial… 
                      Muy Especial


A todos nos gustan las cosas especiales; los eventos especiales, los regalos especiales, una atención deferente y especial; en un restaurant, un buen asiento en un vuelo, un up grade al piso ejecutivo del hotel,  un saludo especial, los precios especiales en las tiendas, etc.

Lo especial detona la diferencia, nos hace sentir diferentes, podemos salirnos del montón. 

¿Por qué será que nos atrae lo especial? Es como cuando una gota de agua se acerca a otra e inmediatamente se reconocen y se unen, mas no sucede lo mismo cuando la gota es de agua y la otra de aceite, solo se atrae lo que es igual o compatible. Hay como una necesidad de percibir, de recibir lo que es igual. Me pregunto: ¿No será que así como una gota se atrae a otra, nosotros buscamos y atraemos  lo especial, porque también somos especiales?

Pues creo que sí; somos seres especiales, cada ser es especial, Dios se ha manifestado especialmente de alguna o muchas formas en cada detalle de su creación. ¿Lo sabemos? Posiblemente si, pero no  hacemos conciencia de ello, mas si atinamos a pensar un poco, encontraremos que todos tenemos algo especial, que en el maravilloso e infinito abanico de colores y dones, hay cosas muy especiales de las que ni siquiera no hemos percatado.

El diseño empleado por el Creador para cada uno de sus hijos es único y excepcionalmente especial, el molde usado no se repite ni se repetirá jamás, desde el ADN hasta las huellas digitales, somos especiales. Somos piezas originales, sin copias, y en cada uno de nosotros descansa la firma del Autor, en cada cuerpo y alma han sido plasmados atributos, preferencias, cualidades, todas ellas con un fin especifico de manifestación.  Un sin fin de cualidades que nos da la posibilidad de ser diferentes, y en nuestro libre albedrío; el de pensar, actuar y manifestar en cada momento toda la belleza de la intención del Autor. Es como cuando el pintor despliega en el lienzo sus más íntimos anhelos,  buscando manifestar en el mundo silente de los colores la secreta introspección que anida en su corazón. 


Sabemos que en cada color, en cada pincelada ha dejado un rasgo especial, y que la obra será también única y ricamente especial, que será irrepetible, quizás pueda parecerse a otra, mas nunca será la misma. 

El descubrir lo especial de cada pintura, identificar lo único, lo especial que hay en cada una, es trabajo del observador, es  mirar hacia adentro buscando lo especial que fluye en él mismo, identificar cuan coincidentes o diferentes fueron los secretos traspasados por el autor a su obra  De la misma manera, es nuestro el trabajo de buscar lo especial que subyace o aflora en nuestra  vida, hacer conciencia de ello, llenarnos de regocijo, y luego ver y apreciar la especial magnificencia de cada detalle que en especial Dios ha plasmado en cada uno de sus hijos. Proyectar lo especiales que somos al tiempo que percibimos cuan especiales son nuestros hermanos de creación, es la más pura y simple manera de establecer el anhelado cielo entre nosotros. 

Cada vez que vivamos esa realidad, y veamos nuestra luz, estaremos reconociendo que no fueron en vano las enseñanzas que nos legara Jesús. Cuando reconoció diciendo: “Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”. Mateo 5:14

Él es la Luz más especial que haya conocido la humanidad y nosotros luces también, hijos del mismo Padre y especialmente creados a Su Imagen y Semejanza.  Somos Especiales, muy especiales. Te felicito eres especial.

Miguel Corales