El Poder                         Inmanente

Intrigado un pequeño, y viendo que al lanzar su pelota hacia arriba invariablemente ésta caía, se le ocurre hacer un experimento, coloca la pelota en una pendiente y se maravilla al ver que también siempre ésta descendía con rapidez, como si algo mágico la impulsara. Absorto estaba pensando en el poder invisible que actuaba en su juguete, cuando se le acerca un anciano y le pregunta: ¿Cuántas veces puedes hacer que la pelota descienda? Un millón, contesta el niño entusiasmado, hay un poder que no sé de donde viene, mas, solo sé que está ahí, pero algo extraño sucede: cuando la lanzo hacia arriba con la intención de que regrese, no siempre la pelota cae en mis manos. ¿Sabes algo? Le dice el anciano: yo sé quien produce ese poder; ¡que bueno, que bien! exclama el pequeño ¿Entonces señor, puede decirle al del poder que haga que la pelota siempre caiga en mis manos? Bueno replica el anciano, el poder hace que descienda la pelota; pero es tu decisión de cómo usar ese poder, los adultos le llaman “libre albedrío”. Uhm… resuella el niño pensativo, ¿puedo confiar al menos que le dirá al del poder que nunca deje de hacerlo? Bueno... la verdad no es necesario decírselo, puedes confiar en que todo lo que Él hace nunca falla, ni fallará. Pon toda tu confianza y nunca serás defraudado. Hecho, replica el niño, jamás desconfiaré de su poder. Me alegro que pienses así, dijo el anciano, mas sé que cuando crezcas tu confianza se debilitará, continuarás sabiendo que la pelota siempre desciende, pero de lo demás, desconfiarás; crearás en ti: dudas, temores, escasez, desconfianza. Tomará tiempo para que entiendas que el poder nunca falla. 
 En este momento la intriga del infante es evidente y pregunta: ¿Por qué dice Ud. eso, como lo sabe? Bueno... contesta el anciano con toda calma, como si el tiempo se detuviese en cada palabra; porque pensarás que tú tienes el poder y no que éste fluye en, a través de ti, y en todo el universo. Abriendo sus ojos a más no poder el niño pregunta entonces: ¿y quién es Ud.? ¿Acaso Ud. tiene un poder para saber eso? ¿Yo?... Pues... Yo no tengo el poder... “Yo Soy”... Soy el Poder.

Confiamos y sabemos de la fuerza de gravedad, que el sol nos alumbra todos los días, que la tierra gira a su alrededor, que si lanzamos la pelota al aire ésta siempre caerá, que la creación es perfecta, y si es así ¿por qué entonces vivimos con temores? ¿Por qué si sabemos que Dios está a cargo pensamos en escasez? ¿Por qué desconfiamos de Su Amor? ¿Por qué nos sentimos abandonados?¿ Si sabemos que Él Es, todo lo creado, el universo?... Entonces nuestras dudas son indudablemente infundadas, ya que Dios es el Poder, el Amor, Él es en nosotros... y nosotros en Él, somos. 

La pelota seguirá descendiendo por la pendiente hasta que tú quieras detenerla o decidas cambiarle el rumbo. Puedes lanzar la pelota con fuerza y quebrar algunos vidrios o puedes dirigirla en bien y ganar el partido. El Poder es Dios, mas tú tienes libre albedrío, el poder de decisión.

Miguel Corales