El Milagro.

                                Jesús hizo y nos mostró gran variedad de milagros, y en mucho de ellos dijo que la fe del agraciado le había salvado, además de esto nos dijo que lo que Él hacia nosotros también podríamos hacerlo, y aun mayores cosas haríamos. Es entonces legítimo pensar que somos poseedores del poder para canalizar, o hacer milagros. Un milagro podría referirse simplemente a todo aquello que sobresalga de lo común, hacer algo extraordinario, inusual podría ser catalogado como un milagro. El salvarle la vida a un perrito que fue atropellado por un automóvil, el saciar el hambre de un desvalido que moría de inanición, dar un abrazo lleno de amor al alguien que se encuentra solo y desvalido, guiar a puerto seguro a quien se encuentre extraviado. Dar las herramientas adecuadas a alguien para que inicie su crecimiento Todos estos podrían ser considerados como milagros para quien los recibe. Podríamos ser portadores de buenas nuevas para el mundo, y rompiendo con el parámetro del yo no puedo, ser canales del Padre y comportarnos como ángeles divinos que hacen milagros sin importar si son a pequeña o gran escala, porque eso dependería de cómo lo vea el receptor del milagro. Muchas veces hacemos algo que para nosotros no es relevante, mas, para el que lo recibe puede hasta cambiar su vida. 
Los pequeñas actos de bien que se hacen en la tierra son reconocidas como grandes cosas en el cielo. Tenemos el poder de hacer milagros, está en nuestras manos.
​ Los milagros se suceden a diario y no nos damos cuenta. Cuantas veces hemos recibido una ayuda en un momento dado que sin titubear la consideramos un milagro, y es que están y se suceden en todas partes, están en tantas partes como Dios está. Una sonrisa puede ser un milagro. Ayuda a que alguien inicie un nuevo ciclo de vida con Dios presente en sus asuntos y será un milagro para él y para ti. Muestra al mundo lo feliz que eres y te considerarán un milagro. Tenemos un trabajo que cumplir, cuando Jesús no dice que podemos hacer lo que Él, y mucho más, nos está encomendando una cruzada. Comienza ahora y no retardes el gozo de ser portador de pequeños o grandes milagros... porque la verdad es que tú eres un portador de milagros... la verdad es que... tú eres el milagro. Sonríe y haz el milagro.


  Miguel Corales
  miguelcorales60@yahoo.com

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