¿Dónde está Dios?

Creo que alguna vez, o muchas veces nos hemos hecho esta pregunta: ¿dónde está Dios? Quizás han sido momentos en que hemos tratado de verlo desde una perspectiva humana, con dimensiones limitantes, hemos querido ubicarlo en algún sitio específico y accesible y no lo hemos encontrado. La mayoría de las veces han sido cuando vemos la injusticia en el mundo o cuando nos hemos sentido abatidos, perdidos o tratados injustamente. Han sido esos momentos en cuales hemos buscando su ayuda, y al no encontrarla nos preguntamos irónicamente: ¿dónde está Dios que permite que pase esto o aquello? ¿Ah? ¿Dónde está?

En situaciones extraordinarias como las vividas en Nueva Orleans con Katrina, en Miami con Andrew, recientemente en Haití, (por nombrar algunas) o en cualquier situación personal, cabe hacer la pregunta. ¿Cómo Dios en toda su magnificencia permite que sucedan cosas como estas?. Desafortunadamente no siempre encontraremos una respuesta que nos lo haga entender a cabalidad. 
Es posible que si cambiamos la manida creencia de que hay que pedirle a Dios las cosas como a cualquier ser humano, porque quizás tiene mala memoria, o no se da cuenta de lo que sucede en su creación, como si fuese un dios voluntarioso y caprichoso al que hay que insistir y recordar que debe darnos el bien y protegernos. Cuando hacemos esto estamos actuando como lo haríamos con alguien a quien se le se olvidó, que no nos oye o está muy ocupado, que no está para está cosas, ¿o nos estará castigando? Debemos cambiar esta manera de pensar y actuar...

Cambiar un concepto lleva tiempo, sobre todo cuando este ha sido parte de la conciencia de la raza, pero es hora de encontrar una respuesta sana, y entender muchos de “cómo y por qué”.

Creo que lo que llamamos "ley de causa y efecto" nos podrá ayudar en esta misión. Sabemos que todo efecto tiene una causa, que nada es casualidad, que todo es causalidad. Si empujamos una pelota ésta rodará sin lugar a dudas, y sabemos que estará rodando (efecto) porque nosotros la empujamos (causa) este efecto fue precedido por un pensamiento en una intensión o quizás ¿por un instinto? Como sea, hubo un efecto precedido por una causa. De la misma manera como sucede con la pelota en lo micro, también sucede en lo macro. Así podremos ver como los movimientos telúricos corresponden a un ajuste necesario en el desenvolvimiento de la corteza terrestre (cuando hay desbalances que así lo requieran).

Cuando se generan grandes calores, (el recalentamiento global) la naturaleza requiere estabilizar el clima y por ende sacar el exceso de calor, (por ejemplo el generado en África) entonces el Padre crea gigantescos ventiladores, en forma de huracanes, que succionan el calor llevándolo a las alturas, lo enfría y lo transporta a otras zonas para así ecualizar el clima. 
El Universo está en constante movimiento y crecimiento y nosotros no estamos excluidos de él. Que a veces hay dolores en el parto; es cierto, mas no es menos cierto que no todo debe ser doloroso. "¿No sabéis que la semilla debe morir para dar fruto?"(Juan 12:24) Si alguien nos cuenta un chiste, el efecto será la risa, si somos felices es porque una causa provocó esa felicidad. 

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¿Entonces qué? ¿Entendimos la ley de causa y efecto? ¿Y ahora qué? Pues lo interesante de esto es que después de comprenderla, podemos conocer cómo nos puede afectar esta ley.
Si no nos afecta en absoluto, no hay nada que aprender. Si nos afecta, y sufrimos, es entonces el momento de entender que algo debemos aprender del hecho y seguir adelante, pero sin mirar atrás; sin mantener un sentimiento de impotencia, de dolor, de venganza, de ira, de incomprensión. Saber en ese momento que la gran oportunidad está en frente de nosotros, que podemos comenzar a causar exactamente lo que deseamos ver como efecto, que podemos cerrar un ciclo para abrir uno nuevo, con experiencia y más fuertes. Es posible que en un momento dado, consideremos que no esté en nuestras manos el cambiar las causas que nos afectan o que están afectando a otros, mas, si está en nosotros el no darles poder y entender que de alguna forma todos estamos involucrados en un mundo que evoluciona, que aunque parezca insignificante, si podemos causar (en la medida de nuestras posibilidades); todo aquello que deseamos ver como efecto.

Si estamos pasando por un momento indeseable en nuestra vida, o nos aqueja alguna enfermedad, carencia, temor, injusticia, desamor etc. Es sin duda una alarma que nos indica que hay un desbalance, Dios en Su Infinita sabiduría está activando el mecanismo eterno mediante el cual nos indica que nos estamos des-balanceando, que una causa no deseada está tomando forma en ese momento, y por ende está provocando un efecto. Es entonces, la gran oportunidad de oír el aviso y comenzar a cambiar, a encauzar por la vía Divina, para entonces obtener los efectos que dan felicidad, paz, abundancia, salud y gran prosperidad. Está en nuestras manos —como dijera el poeta Amado Nervo, parafraseando a Einstein, “Somos arquitectos de nuestro propio destino”.

 ¿Dónde está Dios? Pues en la magnífica creación, en la maquinaria perfecta que correlaciona todo a todo y que siendo Él, el Todo nos incluye. Somos parte importante de esa maquinaria, ya sea en nuestros asuntos personales como en nuestro amado planeta, somos co-responsables del buen funcionamiento de él y de nosotros mismos. Somos en alguna forma responsables de aquellos efectos que hemos causado, que aunque queramos o no, los cosecharemos.

Dios es balance, de ahí la importancia de saber que al causar debemos hacerlo sabiendo que si inclinamos la balanza fuera de sí tendremos una alarma indicándonos que es el momento de rectificar, de comenzar a causar con Dios y con la sabiduría en mente, con la mira en el bien propio y en el de los demás. Si no atendemos a Su aviso estaremos sufriendo dolor, escasez, pérdida, enfermedad, etc. No como un castigo, sino como el resultado de los efectos causados. Dios no se preocupa, se ocupó desde el principio de la creación dándonos el sistema perfecto para entender cuando ponemos las cosas fuera de balance, dándonos las alarmas necesarias para entender y rectificar, dándonos infinitas oportunidades de causar desde el libre albedrío al tiempo que aprendemos y crecemos en el proceso. 

¿Qué dónde está Dios? Pues creo que Dios no está, Dios es absolutamente... es Solo Dios.

Miguel Corales



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