Cambiemos 
                                  la Receta

                                    ¿Somos felices y nos sentimos                                     realizados  en esta vida?   Las                      respuestas podrían ser diversas dependiendo de cuáles son nuestros anhelos o si reconocemos ciertamente qué es ser feliz y sentirse realizado. No obstante de nuestra respuesta podríamos llegar a la conclusión de que hay algunas cosas que habríamos querido o queremos cambiar. Pero he aquí la disyuntiva ¿deseamos hacerlo realmente? Supongamos que decimos que sí, que deseamos nacer de nuevo, ser y manifestar lo que siempre soñamos: prósperos, ganadores, seguros de nosotros mismos, etc. Es posible que constantemente nos prometamos hacerlo, pero seguimos haciendo lo mismo, tomamos la misma vía, la misma manera de pensar, de actuar, de reaccionar; pero si hacemos siempre lo mismo no podemos esperar a tener resultados diferentes, hay que hacer cambios a la receta o los resultados serán siempre idénticos. A veces pareciera que muy en el fondo deseamos que nuestro mundo sea otro o que alguien o algo lo cambie; que venga un hada con su varita mágica y logre el milagro. Por otra parte débilmente aseguramos que algún día saldremos de la incertidumbre, de la penumbra u oscuridad en la que nos encontramos. 

Sin saber por qué, hay momentos en que nos sentimos vulnerables, atacados y atacamos o nos ponemos a la defensiva; momentos en los que nos sentimos incapaces de llevar a cabo nuestros sueños, donde los temores nos conducen a situaciones en las que no queremos estar. Nos sentimos solos y abandonados, incomprendidos, no encajamos en la sociedad, nos sentimos juzgados, descalificados, incompetentes; que no somos merecedores, que somos perdedores, pecadores, que la vida es injusta, que Dios a veces nos abandona… y pare de contar. Esto por nombrar solamente algunos de los estadios en los que no queremos vivir. 

Quizás ya sea tiempo de tomar una decisión, de tomar el toro por las astas, aunque es posible que tengamos nuestros revolcones, los resultados nos mostrarán que valió la pena. Tan solo por el hecho de tomar la determinación, que no es tan simple, estaremos dando un paso importante en la liberación de las ataduras que nos impiden sentirnos realizados y felices.

Tomemos acción, fabriquemos nuestro plan de trabajo, elaboremos una lista de las cosas que queremos cambiar o superar; agreguemos en cada una de ellas a quién o qué nos ha impedido lograrlo, luego escojamos las más relevantes y hagamos un análisis concienzudo de cada una. Con certeza encontraremos que todas tienen una raíz en común. Pues es ahí donde vamos a trabajar, en esa raíz que podría datar desde nuestra primera infancia; es ahí donde obtendremos nuestro anhelado cambio y superación. Recordemos siempre que el trabajo de hace en nuestro interior. A veces el único cambio que hay que hacer es tomar la decisión, de ser sinceros con nosotros mismos, de la aceptación de nuestra realidad, y sin menoscabo de la misma reconocer que en la diferencia está la virtud y la pluralidad de la creación. 

La meditación, la oración, vivir conscientemente en la presencia de nuestro Padre y haciendo viajes a nuestro fuero interno serán las herramientas que nos llevarán a la culminación de nuestro cometido.

¡Has vivido demasiado tiempo en la incertidumbre!, con temores, desidia, y sin tomar la decisión de un cambio radical en tu existencia; es por esto que lograr todos los cambios podría tomar algún tiempo, mas no desmayes en tu labor. Toma ya la primera decisión y es la de cambiar. No puedes seguir esperando a que el mundo lo haga para ti. Decide que tu cambias tu universo, que lo haces de adentro hacia afuera y obtendrás así una visión totalmente distinta a la que ya estabas resignándote. Podrás obtener todo el bienestar que Dios a previsto y a proveído para ti, y vivirás sabiéndote realizado y feliz. Está en ti, te la mereces. A tu Padre le ha placido darte el Reino, y es de abundancia, compresión, felicidad, paz y todas las cosas buenas que de Él son. Cambia la receta, sé feliz y siéntete realizado.

Miguel Corales

Unity Latinoamericano
 Cristianismo Progresivo